Diciembre nos recuerda que los derechos humanos existen para proteger algo muy básico: la dignidad de las personas. No se trata de un discurso académico ni de una fecha simbólica que se marca en el calendario y se olvida al día siguiente. Hablar de derechos humanos es hablar de cómo tratamos a los demás, especialmente en los espacios donde pasamos gran parte de nuestra vida: el trabajo.
Durante años, este tema se ha reducido a declaraciones o campañas temporales. Sin embargo, la realidad demuestra que los derechos humanos siguen siendo frágiles cuando no se defienden activamente. El respeto, la igualdad y la seguridad no se mantienen solos; requieren decisiones claras y una postura firme.
Un entorno laboral que ignora los derechos humanos termina normalizando prácticas dañinas: desigualdad, abuso de poder, discriminación o silencios incómodos frente a conductas incorrectas. En cambio, cuando una organización decide que el respeto no es opcional, el impacto es evidente.
Hablar de derechos humanos en el trabajo implica asumir que:
- todas las personas merecen trato digno
- la seguridad va más allá de lo físico
- el respeto no depende del cargo
- la discriminación no puede justificarse bajo ningún contexto
No es idealismo, es responsabilidad.
En DRACO BBC entendemos que los derechos humanos no se defienden con discursos, sino con acciones consistentes. Esta conmemoración es una oportunidad para reafirmar una postura clara: el respeto, la integridad y la dignidad no son negociables.
El desarrollo sostenible, la seguridad y la calidad solo son posibles cuando las personas trabajan en entornos donde se sienten valoradas y protegidas. Defender los derechos humanos no es una tendencia; es una obligación ética.
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